Las voces internas y cómo hacer que se callen

Llevo aproximadamente diez años estudiando el español. Tiempo suficiente para conversar en el idioma fácilmente y con confianza. Para entender todas las sutilezas de la lengua y reír apropiadamente cuando alguien haga un chiste gracioso. Para escuchar una canción interpretada por Ana Tijoux o Juan Gabriel o Calle 13 y comprender las emociones y los significados de todas las letras. Para ver una película por el televisor sin los subtítulos y todavía saber por qué el héroe tuvo que disparar a su mejor amigo. Desafortunadamente, no son los casos conmigo. Estudio y lucho todos los días para tener la capacidad de usar el español como Pedro por su casa y sí cada vez más voy alcanzando al blanco que todavía queda muy lejos de donde estoy de pie y cada vez más me voy dando cuenta de que nunca tendré el éxito que tanto quiero. Igual que Sísifo y la roca.

¿Por qué sigo tratando de hacer algo en el que nunca tendré el éxito que busco? Porque me encanta la búsqueda. Es como si hay un rompecabezas enorme a la deriva en el éter y todos los días voy hallando las piezas para completar el retrato aunque no tengo ni idea de cómo se supone aparezca el cuadro completado. Unos días las piezas fluyen hacia mí como un río desbordando la orilla y otros días es como si estuviera gateando por un desierto aguantando las espinas de cactus para exprimir una sola gota de agua de los nopales. Me importa un bledo. 

Lo que me hace continuar el viaje son los éxitos pequeñitos que sigo experimentando. Puedo escuchar ya sea una emisora de CÑÑ o una canción por Julieta Venegas y entender la mayoría de la información y los pensamientos y los sentimientos presentados. Puedo ver una parte de una telenovela (ya no tengo la paciencia de ver todos los episodios tediosos y ridiculos) y seguir la conversación bastante bien para entender los motivos de los personajes. Además soy capaz de leer artículos y libros en español con una tasa de éxito muy satisfactoria. Hay semejanzas en el golf. El deporte puede ser extremadamente frustrante. En el pasado yo solía pasar mucho tiempo practicando y jugando al deporte con poco éxito pero yo descubría maneras de disfrutar de la actividad incluso cuando no jugaba bien. Seguía jugando y eventualmente llegué a ser un golfista mejor que el promedio y hallé más satisfacción. Lo mismo está pasando con el español.

Hay algo más que se trata del estudio del español que me gusta y está relacionado con las enseñanzas de Eckhart Tolle, el autor de El poder de ahora y Una nueva tierra.  En la contraportada del libro El poder de ahora hay una cita de la revista OPRAH que va: “…un recordatorio para estar verdaderamente presente en nuestras vidas y liberarnos de nuestro pasado y futuro. Puede transformar su pensamiento. ¿El resultado? Más alegría, ahora mismo!”

¿Quién no quiere más alegría?

Pues, en sus libros y entrevistas Tolle habla de las voces negativas que todo el mundo lleva en la mente. Esas voces bloquean el camino hacia la paz interior. En vez de vivir en el presente dejamos entrar pensamientos negativos que provienen del pasado y perdemos tiempo preocupándonos de eventos o conversaciones o deficiencias percibidas que no tenemos la habilidad de cambiar. En el video de abajo, Tolle está diciendo a Oprah cómo usar una técnica de yoga para relajar la mente al enfocarse en el cuerpo.

A veces me encuentro usando el español en una manera parecida para bloquear el diálogo interior. Ya sea que esté preparando una comida o cepillándome los dientes o cortando el césped, puedo controlar los pensamientos sencillamente por pensar en cómo podría decir en español lo que estoy pensando o haciendo. Instantáneamente siento un cambio en la energía interna de la negativa o la neutra a la positiva. Por ejemplo, hoy en día los medios de comunicación están transmitiendo tantas discusiones desagradables sobre las elecciones que todo el mundo está hasta la coronilla. Lo malo es que todavía nos faltan dos semanas hasta que alcancemos al fin. No puedo tolerar ni una conversación más sobre los sondeos y quien está por delante por dos puntos en Pennsylvania o quien de los dos candidatos es lo más corrupto. Si me encuentro pensando en las polémicas, reconozco lo que estoy haciendo y a continuación cambio la energía negativa a la positiva por pensar cómo yo expresaría los mismos pensamientos en español. En un dos por tres, la cosa que me está royendo el alma se convierte en el camino hacia salvación eterna. Quizás una exageración leve, pero me captas, ¿sí?

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