…y muchos más

El sábado pasado hace veintisiete años, hacía muchísimo calor con tanta humedad que la gente pudiera haber usado tanques de bucear para respirar. En vez de trajes y vestidos formales, nos debiéramos haber puesto speedos y bikinis. Lo sé porque el 22 de junio de 1988, fue el día en que Carolyn y yo nos casamos.Chris and Carolyn-Wedding '86

Nos conocimos el 13 de febrero de 1984, el día antes del Día de San Valentín. Yo estaba trabajando como maestro de niños en el sistema de escuelas de Ann Arbor y Carolyn también era maestra, pero en las escuelas de Charlotte, un pueblecito cerca de Lansing, Michigan. Aquel día, hace más de 29 años, se llevó a cabo un día de seminarios en Charlotte. Todos los estudiantes fueron excusados de las clases para que los maestros pudieran asistir a una variedad de seminarios. Una amiga mía me pidió que dirigiera una sesión con el tema, Disciplina Asertiva, que era un programa popular de la gestión del aula en esa época. El programa involucraba a los estudiantes en hacer las reglas del aula tanto con ambos premios como con castigos. Fue mi buena fortuna que Carolyn eligiera asistir a mi sesión.

El tiempo lo es todo y, afortunadamente, los dos éramos divorciados cuando ese día nos juntó. Mi primera esposa y yo nos separamos en 1975 y nos divorciamos el año siguiente y Carolyn se divorció de su esposo un par de años antes de conocernos. No tenía esta información durante la sesión sobre disciplina asertiva pero lo que pasó fue que ella sí que me llamó la atención. Ella estaba haciéndome preguntas y ofreciendo comentarios en una manera muy divertida y con mucho entusiasmo. Me di cuenta de que allí había una mujer no sólo muy atractiva sino también una con una personalidad gratísima. Por eso le pregunté a mi amiga que me había invitado para presentar la sesión, -¿Quién era la guapa en la segunda fila y, está soltera?

Después de recibir la respuesta que yo quería, tenía que pensar en lo que iba a hacer. Recuerda que en 1984 no existía email o enviar mensajes de texto pero había otras opciones. Pensaba que podía llamarla, sin embargo decidí en escribirle una carta de presentación.. Aun en esa época eso estaba pasado de moda, pero, para mí, fue efectivo. Carolyn les mostró la carta a sus amigas y ellas le dijeron que tenía que llamarme. Afortunadamente, lo hizo, y el resto es historia.

Nos dimos cuenta muy pronto que teníamos un futuro juntos. Después de un año estábamos viviendo juntos pero no habíamos hablado mucho de casarnos. Creo que los dos queríamos proceder con mucha cautela después de los resultados desafortunados de nuestros primeros matrimonios. Por fin, durante una excursión en bicicleta alrededor de la península anterior de Michigan, decidí que iba a hacer la gran pregunta. Nos reunimos en La Isla de Mackinac, una joya en el Lago Huron. Carolyn no tenía ninguna idea de que yo estaba buscando el sitio perfecto para proponerle matrimonio mientras estábamos montando en bicicleta alrededor de la isla. Finalmente, vi una playa aislada y sugerí que descansáramos. Estábamos sentados en un tronco con una vista hermosa del lago, el puente de Mackinac, y todos los barcos que flotaban a la luz del sol brillante. Era el momento perfecto, así que le pregunté -¿Carolyn, te casarías conmigo?- Pues, ciertamente su reacción no era lo que yo había esperado. Esperaba que ella pudiera abrazarme con mucho cariño y me respondiera de prisa -¡Claro que sí, mi amor. Por supuesto!- En vez de eso, Carolyn se echó a reír y se cayó hacia atrás del tronco y acabó tumbada en la arena, sin dejar de reír.

No recibí ninguna respuesta aquel día ni el siguiente. De hecho, un mes pasó sin una respuesta hasta que, por fin, cogí el toro por los cuernos y le dije a ella que si llegaba El Día de Trabajo y todavía ella no había tomado una decisión, la oferta no ya estaría disponible. Pues, para usar otra expresión común, a grandes males, grandes remedios. Obviamente me respondió que sí, y el resto es historia. Hemos estado casados veintisiete años, hemos criado a un hijo feliz y exitoso, estamos jubilados y disfrutamos mucho nuestra vida juntos.Chris-Carolyn, '88 Wedding

Pasamos nuestro aniversario muy bien. El verdadero día de nuestro aniversario fuimos a ver una película y luego pedimos comida para llevar a casa en el nuevo restaurante de barbacoa en Chelsea, Smokehouse 52. Anoche nos reunimos con nuestros buenos amigos para cenar en Ann Arbor y después de comer, Carolyn y yo asistimos al concierto en el que el grupo Pink Martini tocó sus canciones muy amenas. Menos mal que me respondió -sí- hace casi tres décadas. Muchísimas gracias, mi amor. Te amo. ¡Feliz aniversario!

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