Agustín Lara, “El Flaco de Oro”

Ayer, por la madrugada, me desperté a las cinco, preparé una taza de café, encendí un fuego en la estufa y leí las noticias del día en línea, como estoy acostumbrado. Mientras estaba navegando por el sitio web de La Opinión, un periódico latino de Los Angeles, un artículo sobre Agustín Lara, “El Flaco de Oro”, capturó mi atención. Nunca había oído hablar de este cantautor y pianista de México, pero después de leer sobre su vida asombrosa y escuchar su música cautivadora, me quedé enganchado.

Hay desacuerdos sobre si Lara nació en 1897 o 1900 y si nació en México DF o Veracruz. Es cierto, sin embargo, que cuando niño vivía en la Ciudad de México y mientras estuvo allí Lara escuchaba a su padre, un médico, tocar el piano. Murió la madre de Agustín cuando él era niño y su padre lo mandó a vivir en la casa de una tía quien era directora de un hospicio. Allí Lara aprendió a tocar el piano y empezó a componer música. También, al igual que su contemporáneo en New Orleans, Louis Armstrong, él comenzó a tocar para ganar dinero en un “Club de señoras.” Una noche, mientras Agustín estaba tocando en una casa de mala reputación, fue sorprendido por su padre quien estaba poco contento con ese arreglo. El padre de Agustín lo matriculó él en un colegio militar, pero a Agustín no le gustaba mucho ese ambiente y durante los próximos años rebotaba entre el colegio y un trabajo pesado. Durante esos años dicen que Lara también pasó un tiempo encarcelado por robo. Afortunadamente, Lara guardó su amor por la música.

Durante los años veinte Lara continuaba mejorando sus habilidades como cantante, compositor, y pianista. También Lara les gustaba mucho a las mujeres. Nunca fue conocido como un hombre guapo, su apariencia se hizo incluso más “interesante” cuando estaba trabajando en un cabaret y una mujer celosa lo golpeó él en la cara con una botella. Una cicatriz, muy parecida a la del Joker, puede ser vista muy fácilmente en sus fotos. Este hombre parece como si pudiera haber aparecido en una película de gángsters de James Cagney, ¿sí?

El año 1930 trajo una gran oportunidad para Agustín Lara. Los programas de radio eran cada vez más populares y Lara tenía uno de los más populares, La hora íntima de Agustín Lara. En su programa semanal Lara tocaba no sólo las canciones favoritas de esa época sino también sus propias canciones las cuales llegaban a ser muy populares también. Lara conoció a muchos cantantes y actores y se formaron muchas amistades importantes. Escribió canciones para más de treinta películas durante su carrera y más de 700 canciones en total, las cuales han sido ejecutadas por cantantes alrededor del mundo.

Después de escuchar varias canciones de Lara por YouTube, descargué un disco llamado “Lo Mejor de Agustín Lara”. En las canciones de este disco destacan el piano y la voz de Lara, tambores, bajo, y violín y muestran la música muy romántica, melancólica y maravillosa de este hombre asombroso. Lara tomó prestado y sobresalió en una variedad de estilos, desde el fox trot, el tango, el vals y el blues, al jazz temprano, la ranchera y el bolero. En todas las formas, Agustín creó canciones conmovedoras y tiernas. Hubo muchas mujeres en su vida y Lara se casó varias veces, pero el verdadero amor de su vida fue la actriz bonita, María Félix. Lara escribió muchas canciones para ella incluyendo “María bonita”, “Noche de ronda” y “Aquel Amor” para mencionar algunas. Aquí está la letra de “Maria bonita” y un vínculo a un video de esta canción para darle a usted una idea del estilo de Lara:

Acuérdate de Acapulco

de aquellas noches

María Bonita, María del alma;

acuérdate que en la playa,

con tus manitas las estrellítas

las enjuagabas.

Tu cuerpo, del mar juguete nave al garete

venían las olas lo columpiaban

y mientras yo te miraba

lo digo con sentimiento

mi pensamiento me traicionaba.

Te dije muchas palabras de esas bonitas

con que se arrullan los corazones

pidiendo que me quisieras

que convirtieras en realidades

mis ilusiones.

La luna que nos miraba

ya hacía ratito

se hizo un poquito desentendida

y cuando la vi escondida

me arrodillé pa’ besarte

y así entregarte toda mi vida.

Amores habrás tenido muchos amores

María Bonita, María del alma;

pero ninguno tan bueno ni tan honrado

como el que hiciste que en mí brotara

Lo traigo lleno de flores

como una ofrenda

para dejarla

bajo tus plantas,

recíbelo emocionada

y júrame que no mientes

porque te sientes idolatrada.

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Una respuesta a Agustín Lara, “El Flaco de Oro”

  1. ramon avilez dijo:

    Mmm tuvo tantas viejas que ni supo a quien en verdad amo,supongo que ni a el lo amaron,porque ninguna le dio desendencia.

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