El Leñador

Cada año de los treinta y siete años que llevo viviendo en mi casa en el bosque, he quemado leña en la estufa de leña tanto para calefacción como para ambientar. Durante mi carrera como maestro en las escuelas primarias de Ann Arbor yo solía usar la estufa solamente durante los fines de semana pero desde que me jubilé hace once años la estufa ha estado en uso casi cada día que la temperatura afuera era menos de cuarenta grados Fahrenheit. A causa de que tenemos una casa pequeña, podemos proveer calefacción para la casa entera con la estufa en la sala de estar y es posible que pasen semanas sin usar nuestra caldera. Para mantener tanto fuego, se necesita mucha leña. Aproximadamente 20 cuerdas de madera por año. Afortunadamente vivimos en la mitad de quince acres de árboles con un amplio suministro de madera de los mejores tipos para quemar. Árboles como roble, nuez dura, arce y fresno. A veces está bien el cortar de los árboles y a veces no.

Durante los primeros años yo solía cortar solamente un árbol por año muy cerca de mi casa, partirlo, y llevarlo encima de la espalda a la casa. Mientras los años pasaban, compré un tractor, mejores motosierras y un divisor motorizado de madera que funcionaban mucho mejor que los músculos y permitían que yo pudiera aumentar la cantidad de leña para quemar. Estoy seguro que puedes imaginar la posibilidad de accidentes graves al usar herramientas peligrosas iguales a las motosierras y me alegro que yo pueda decir que nunca me he separado el brazo o la pierna a la gracia de Dios. Pero, una vez mi esposa se evitó ser aplastada por un árbol por los pelos.

Hay un proceso a seguir para talar un árbol. El paso número uno es elegir el árbol. Si el árbol está cerca de la casa u otro edificio, sugiero que encuentres otro árbol o llames a un profesional con seguro. Después de seleccionar tu víctima, mira a las ramas y la pendiente para determinar el rumbo natural en el que va a caer. Si esa zona es clara, avanza a las próximas etapas. En el lado del árbol en el que quieres que se caiga, haz un corte en la forma de una pieza grande de pastel. Entonces ve al otro lado del árbol y haz un corte recto. El peso del árbol y las ramas deben hacer caer el árbol en el lugar que has elegido.

Pues, hace unos años pensaba que había seguido todo de este procedimiento. El roble grande estaba cerca de la casa pero me parecía que la pendiente del árbol en la dirección opuesta de la casa haría este trabajo pan comido. Corté el pedazo en el lado del roble opuesto a la casa sin problema. Empecé a hacer el corte recto al otro lado y algo horrible ocurrió. No había tomado en cuenta el peso considerable de no sólo las ramas en ese lado sino también de las hojas que harían caerse el roble hacia la casa. El árbol comenzó a inclinarse en una dirección horrible. Me alejé rápidamente del árbol que caía y miré hacia la casa y vi a Carolyn caminando en el lugar exacto en el que el roble estaba cayéndo. Grité <<¡¡Cuidado!!>> Carolyn corrió más rápido que nunca lejos del daño. Afortunadamente la casa estaba a treinta metros de distancia de mí y el árbol tenía veintinueve metros de altura.

Otra vez estaba cortando un fresno muerto. Hay un tipo de bicho que se llama el escarabajo barrenador del fresno o “emerald ash borer beetle” que ha estado matando los fresnos de Michigan y otros estados cercanos. La madera del fresno es excelente para quemar en las estufas de leña. Así que estaba cortando un fresno y el árbol empezó a caerse y entonces se paró. Miré hacia arriba y vi que la parte superior se había atrapado en las ramas de otro árbol. Ningún problema. Sólo tendría que cortar más el tronco y el fresno se caería. Lo hice y el fresno se liberó. Miré hacia arriba justo a tiempo para ver que la parte superior se había separado del resto del árbol y dos pedazos grandes estaban cayéndo hacia mí. La madera que se acercaba parecía estar viniendo en cámara lenta. Sin prisa, di un paso a la derecha y miraba mientras que la madera asesina se estrellaba dónde yo había estado parado.

Hay un dicho que va <<La madera le calienta dos veces. Una vez cuando se corta, y otra vez cuando se quema.>> Estoy de acuerdo con esta frase pero pienso que la madera me calienta más de dos veces. Claro que sí me siento calor no sólo mientras estoy cortando y partiendo la leña y mientras estoy sentado delante de la estufa durante el invierno y la nieve está soplándo y el viento está aullando afuera, sino también cuando yo voy atrás y admiro todas las pilas de madera que tengo preparadas para el frío invierno por venir.

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