El Preso Escapado

El Preso Escapado

Hace treinta y siete años, en el año 1975, compré mi casita en el bosque cuatro millas al oeste del pueblo de Chelsea. En ese momento la casita era poco más que una cabaña rústica rodeada por arboles sin vecinos. Había una sala de estar, una cocina pequeña, dos cuartos del tamaño de un armario y un baño. No había cerraduras en las puertas y yo no tenía armas, pero tenía mi perro guardián, Kelly, el más amable y el más estúpido setter irlandés que un hombre haya podido conocer. Durante los días antes de comprar la casa, yo pensaba que la casa estaba muy cerca de la prisión de Jackson y unos campos de trabajo más pequeños, pero no me preocupaba. Era lo mismo que pensar en osos cuando se va a ir de camping. ¿De veras crees que vas a ser atacado? Qué va.

Pues, una madrugada fría a mediados de octubre del año 1977, estaba afeitándome en el baño cuando escuché a Kelly ladrando afuera. Era antes de las seis de la mañana y estaba preparándome para salir de la casa para mi trabajo como maestro en Ann Arbor. La noche anterior Kelly había salido de aventura y no había regresado hasta ese momento. Un perro tiene distintos ladridos y este definitivamente significaba que había alguien afuera muy cerca de mi casa.

Estaba caminando por la cocina hacia el dormitorio con mi camisa en la mano cuando escuché un golpe en la ventana. Miré hacia arriba y vi un hombre. Dijo <<¿Puede darme una taza de café?>> Al tener pocas opciones, me decidí ser un buen samaritano. Fui a la puerta y la abrí. Mientras que él entraba me di cuenta que él estaba vestido con ropa ligera. Ropa inapropiada para el tiempo frío. Se me puso la piel de la gallina. Kelly estaba detrás del hombre misterioso y lo dejé pasar también. Fui al refrigerador y conseguí un pedazo de queso. Mandé a Kelly a sentarse, esperando que el hombre pudiera creer que si me hubiera mandado a Kelly a atacar, que lo hubiera hecho.

El hombre parecía tener aproximadamente treinta años y tenía un aspecto muy cansado. Me contó que él estaba haciendo autoestop a Ohio cuando vio la luz de mi casa. De nuevo mencionó que a él le gustaría una taza de café. Kelly se había tirado al suelo y empezaba a sentirse cómodo. Yo estaba por mi cuenta. Empecé a hervir agua. El hombre me preguntó si yo tenía algo de marihuana. Normalmente era así en esos días, pero en ese momento, afortunadamente fui capaz de decir <<no>>

Me decidí a ser lo más amable posible y comencé a preparar huevos revueltos también. El café estuvo listo y puse la taza y un recipiente de crema encima de la mesa. El hombre agarró la crema y estaba tratando de verterla en la taza pero la mano le temblaba demasiado y la crema se derramaba en la mesa. Yo estaba fingiendo que no me daba cuenta. Cuando me volví hacia el fregadero me preguntaba si el hombre iba a golpearme en la cabeza o si él iba a ver los cuchillos en el fregadero. Había muchas posibilidades y todas parecían ser malas.

Ya que no estaba listo para ir a trabajo, le di a él la sartén con los huevos para que él pudiera acabar de cocinarlos mientras que yo estaba vistiéndome. <<¿Ahora qué?>> yo estaba pensando. No quería dejarlo en mi casa. Terminé poniéndome la ropa y le dije a él <<Oiga. Voy a Ann Arbor y puedo darle un paseo en coche a la U.S. 23. ¿Qué piensa?>> La U.S. 23 es la carretera principal de Ann Arbor a Ohio y yo estaba esperando que él pudiera usarla para ir a su destino. El hombre estaba comiendo y no me contestó pero para mí, ese era el plan.

Até a mi perro valiente a su soga afuera y yo y mi huésped no invitado subimos en el coche. No se me ocurría nada que decir y tampoco a mi nuevo amigo. El hombre encendió el primero de varios cigarrillos y miraba fijamente por el parabrisas a la carretera. Durante el viaje de 30 minutos me preguntaba de lo que iba a pasar cuando llegáramos a nuestro destino. ¿Saldrá él del coche? ¿Saldré del coche? ¿O nadie saldrá porque él querrá que yo me una a él para la travesía a Ohio? Afortunadamente, cuando llegamos a la U.S. 23, paré el coche al lado de la carretera. Hubo un momentito en que el hombre estaba esperando y nadie decía de nada. Entonces él abrió la puerta y salió del coche mientras que yo alcanzaba por la puerta, empecé a mover el coche hacia adelante, y dije <<Que pase un buen día.>>

No recuerdo ahora lo que les dije a mis compañeros de trabajo sobre el comienzo emocionante de mi día, pero cuando volví a mi casa más tarde en la tarde, le llamé a mi madre por el teléfono, y antes de que pudiera contarle a ella de mi aventura espantosa, ella me preguntó, <<¿Has oído hablar del escape de la prisión?>> Por lo visto el preso había sobornado a un guardia para escapar y no fue capturado hasta unos días después cuando la policía del estado con alguaciles del condado de Lenawee le rodearon a él en una casa abandonada. Un artículo en el periódico mencionaba que el hombre estaba tratando que de ir a Ohio. ¿Era el mismo hombre? No lo sé por cien por ciento. Nunca hice un informe con la policía sobre la visita en la madrugada porque ese hombre sabía dónde yo vivía y era capaz de encontrarme otra vez si tenía una razón. Ay, y ¿por qué estaba el hombre en prisión en el primer lugar? Había asesinado a un policía.

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