Música, Arte, Bicicletas, y Una Travesía Espiritual

Recientemente Carolyn y yo paramos en Springfield, Massachusetts para ver a nuestro amigo David Bowerman mientras estábamos conduciendo en coche hacia Boston. Llevo más de cincuenta años conociendo a Dave. Asistimos a la escuela secundaria juntos y hemos sido amigos desde entonces. David se graduó de la Universidad de Michigan en los años setenta con un grado en psicología industrial y trabajaba en una fábrica de armarios cerca de Springfield cuando se retiró de su trabajo para dedicar su vida al arte en los años ochenta. En los años siguientes, se divorció de su primera esposa, Jamie, y se casó con Julie y juntos han criado a dos hijos maravillosos, Charlie y George. Además, David ha pasado setenta horas por semana andando por el sendero espiritual de su arte y llevando su arte a los niveles más altos. Ahora él cree, y yo también, que sus cuadros y esculturas están listos para tomar el mundo por asalto.

Pues, todos nosotros estamos en camino de nuestro propio viaje espiritual, ¿sí? Y el mío ha tomado la forma de una combinación de ejercicio y español. Hace más de cuatro años me decidí a estudiar español. Puedo recordarme sentado en la sala de estar mirando la televisión y declarando a mi esposa que iba a aprender el idioma. No sé exactamente por qué quería estudiar español pero por mucho tiempo, desde que era pequeño, había pensado que hablar otro idioma sería divertido y haría el viajar más interesante. A partir de ese momento he pasado varias horas de cada día leyendo libros, mirando películas y programas de televisión, escuchando a podcasts y música, viajando a los países de habla hispana, asistiendo a clases, estudiando gramática, juntándome con profesores particulares, escribiendo en español, y mucho más. Ahora los pedazos se están uniendo con más y más frecuencia. Y, por fin.

Afortunadamente siempre me ha gustado hacer ejercicios. Cuando niño con tres hermanos mayores y muchos amigos, siempre había juegos de deportes en los jardines de nuestra casa o los campos de la escuela cercana. También recuerdo tener un sentido de la aventura. Me gustaba mucho los cuentos de hombres explorando las selvas de África o el Polo Norte. Cuando joven se podía encontrar mucha aventura montando en bicicleta y me encantaba el sentido de libertad que ella me daba. Ahora que tengo sesenta y tres años esto no ha cambiado mucho. Ando en bicicleta cinco o seis días por semana durante el verano y voy de caminata por los senderos cerca de nuestra casa cuando hace mal tiempo. Normalmente voy por unas horas y, a menudo más, para que el cuerpo produzca las endorfinas y una sensación de bienestar. Muchas veces mientras estoy en camino estoy dejando fluir los pensamientos, de una manera Zen. Otras veces estoy escuchando podcasts o música en español. Esas horas en el camino son perfectas para practicar escuchar español. No hay nada más que hacer y no estoy molestando a otra persona, como mi esposa. Oh, y no te preocupes. Siempre llevo un espejo para ver los coches detrás de mí.

Hay tres podcasts en particular que me gustan. Uno es News in Slow Spanish, el segundo es Alt Latino, y el tercero es Sonideros. News in Slow Spanish (NSS) es un podcast semanal con dos presentadores. Cada semana dan cuatro historias de las noticias del mundo, una lección de gramática, una conversación sobre una refrán de español, y un mito o informe de Latinoamérica. Esta semana, por ejemplo, hay noticias de la violencia en Siria, las personas sin electricidad en India, las jugadoras de bádminton que fueron descalificadas, y el Coliseo de Roma; la lección de gramática se trata de participios, la expresión es “no pegar los ojos,” y el mito de Latinoamérica nos lleva a México y los misterios de Chichen Itzá. Los presentadores hablan en una manera muy clara y un poco más lentamente para ayudar a los oyentes.

Alt Latino también es un programa semanal. Y en este caso hay dos presentadores, Jasmine Garsd de Argentina y un hombre mexicano-americano, Félix Contreras. Los dos tienen amor por la música latina y comparten ese amor con sus oyentes. Frecuentemente ellos tienen a un anfitrión invitado y se puede tener la oportunidad de escuchar al actor, director, y productor Gael García Bernal o la cantante mexicana Lila Downs o la artista de hip-hop Ana Tijoux u otra persona interesante hablar de la música en sus vidas. Y lo que pasa es que cada vez que escucho al programa hay una referencia a algún cantante o una canción que me encanta y de inmediato voy a iTunes para comprarla. Esta semana estaba escuchando al programa con Ana Tijoux mientras yo estaba andando en bici y ella mencionó la música de Robert Glasper que ya me gusta mucho y entonces recomendó a un pianista increíble que se llama Tigran Hamasyan. Después de regresar a mi casa, la descargué.

Sonideros es un programa de Radio 3 en España. Varias veces por semana Marta Echeverría, DJ Floro, Jesús Bombín, Luis Lapuente, Rodolfo Poveda y Javier de Cambra ofrecen canciones de todas las partes del mundo y de épocas distintas. Esta semana había un programa que destacó la música del Black Power de los años sesenta, pero en cada programa se puede oír música de jazz o afro cubana o rock o soul o de Oriente Medio o cumbia o reggaeton. Lo mejor es que los presentadores conversan en español sobre la música y recibo la práctica de escuchar mientras estoy apreciando las canciones.

Me siento más espiritual en estos momentos. Pero ellos no son los únicos. Hace tres años empecé a estudiar con mi primera profesora particular, Bridget. En ese momento, ella estaba viviendo en Ann Arbor mientras su esposo asistía a la Universidad de Michigan. Solíamos reunirnos una vez por semana para practicar conversación en español. Me gustaban esas lecciones muchísimo y cuando ellos se mudaron a California, continuamos las lecciones por Skype. La parte espiritual es que discutimos La Santa Biblia. Bridget es cristiana devota. Y yo soy ateo devoto. Pero La Biblia aún es literatura y poesía fantástica y ¿por qué no estudiarla? Debido a que Bridget sabe muy bien los versículos y a ella le gusta tratar de convertirme, creo que es buena práctica. Además, no puede hacerme daño el oír la voz dulce de Bridget diciéndome las santas palabras. Quizás cuando esté en mi lecho de muerte oiré su voz y Dios me disculpará todos mis pecados. Entonces, habrá valido muchísimo la pena.

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